Activar una automatización (workflow) es solo la mitad del trabajo; la otra mitad es medir. Las estadísticas te muestran qué está funcionando, dónde se atoran los contactos y qué conviene ajustar. Sin datos, optimizar es adivinar.
Dónde ver las métricas
Entra a Automatizaciones y abre la automatización que te interesa; en su vista de estadísticas encontrarás:
Entradas: cuántos contactos han iniciado el flujo.
En el flujo: cuántos están ahora mismo en algún paso intermedio, por ejemplo esperando un retardo.
Finalizaciones: cuántos completaron todos los pasos.
Errores: ejecuciones fallidas y su causa, como un mensaje que no pudo enviarse.
Detecta dónde se quedan los contactos
Compara cuántos contactos pasan por cada paso. Si cien entran pero solo cuarenta llegan a la acción final, revisa qué hay en el medio: una rama condicional que envía a casi todos por la ruta "no", un filtro demasiado estricto o un paso con errores recurrentes. Los puntos con mayor caída son tus mejores oportunidades de mejora.
Historial de ejecuciones por contacto
Además de los números globales, puedes ver el detalle de cada contacto dentro de la automatización: por dónde entró, qué pasos completó, cuánto tardó en cada uno y si algo falló. Es la versión histórica del flujo para ese contacto y es indispensable para responder preguntas como "¿por qué este cliente no recibió el mensaje?". Si el flujo incluye acciones de nota, esos registros también aparecen en la línea de tiempo del contacto.
Optimiza con datos
Identifica el paso con mayor abandono o más errores.
Formula una hipótesis: el mensaje no es claro, el retardo es demasiado largo, el filtro excluye a los que sí importan.
Haz un cambio a la vez y dale tiempo para acumular datos comparables.
Vuelve a las estadísticas y mide el efecto antes del siguiente ajuste.
Las estadísticas también te ayudan a decidir cuándo retirar un flujo: si una automatización casi no recibe entradas o sus finalizaciones no generan resultados, mejor apágala y dedica la atención a lo que sí funciona.