Las herramientas de IA de Epifanía se facturan por consumo: pagas según lo que usas, no una cuota fija. Entender cómo se mide ese uso te ayuda a controlar el gasto y a concentrar la IA donde realmente aporta valor a tu negocio.

Cómo se mide el uso

Cada herramienta consume de una forma distinta:

  • IA conversacional: por conversación atendida, según la cantidad de mensajes intercambiados con el cliente.

  • Agente de voz: por minuto de llamada.

  • IA de contenido y Asistente AI: por cada texto o imagen generados.

Los montos y límites disponibles dependen de tu plan.

Dónde ver tu consumo

Puedes revisar cuánto llevas consumido en cualquier momento:

  1. Entra a la sección de facturación de tu cuenta.

  2. Consulta el detalle de consumo de IA del periodo.

  3. Identifica qué herramientas y qué usuarios concentran el mayor gasto.

Revisarlo cada semana te evita sorpresas a fin de mes.

Controlar quién del equipo puede usar IA

Si quieres limitar el gasto, controla quién tiene acceso:

  1. Ve a la configuración de tu equipo y los permisos de usuario.

  2. Decide qué integrantes pueden usar las herramientas de IA.

  3. Desactiva el acceso de quien no la necesite para trabajar.

Así evitas consumo por pruebas o por usos que no aportan al negocio.

Reducir el costo sin perder valor

El objetivo no es usar menos IA, sino usarla mejor:

  • Enfoca la IA conversacional en las conversaciones que más valor dan, como clientes nuevos por WhatsApp, y deriva antes el resto al equipo.

  • Configura el agente de voz para casos claros: tomar mensajes, agendar y responder preguntas frecuentes, transfiriendo pronto los casos complejos.

  • Usa la IA de contenido para borradores y termina tú la edición, en lugar de generar muchas variantes de todo.

  • Mantén la base de conocimiento al día: las respuestas correctas a la primera evitan conversaciones largas y repetidas.

Planifica con anticipación

Si esperas una campaña con alto volumen de mensajes o llamadas, revisa tu consumo histórico y ajusta la configuración antes del pico. Con métricas claras y permisos bien definidos, la IA se mantiene como una inversión controlada y no como un gasto sorpresivo.