Las herramientas de IA de Epifanía se facturan por consumo: pagas según lo que usas, no una cuota fija. Entender cómo se mide ese uso te ayuda a controlar el gasto y a concentrar la IA donde realmente aporta valor a tu negocio.
Cómo se mide el uso
Cada herramienta consume de una forma distinta:
IA conversacional: por conversación atendida, según la cantidad de mensajes intercambiados con el cliente.
Agente de voz: por minuto de llamada.
IA de contenido y Asistente AI: por cada texto o imagen generados.
Los montos y límites disponibles dependen de tu plan.
Dónde ver tu consumo
Puedes revisar cuánto llevas consumido en cualquier momento:
Entra a la sección de facturación de tu cuenta.
Consulta el detalle de consumo de IA del periodo.
Identifica qué herramientas y qué usuarios concentran el mayor gasto.
Revisarlo cada semana te evita sorpresas a fin de mes.
Controlar quién del equipo puede usar IA
Si quieres limitar el gasto, controla quién tiene acceso:
Ve a la configuración de tu equipo y los permisos de usuario.
Decide qué integrantes pueden usar las herramientas de IA.
Desactiva el acceso de quien no la necesite para trabajar.
Así evitas consumo por pruebas o por usos que no aportan al negocio.
Reducir el costo sin perder valor
El objetivo no es usar menos IA, sino usarla mejor:
Enfoca la IA conversacional en las conversaciones que más valor dan, como clientes nuevos por WhatsApp, y deriva antes el resto al equipo.
Configura el agente de voz para casos claros: tomar mensajes, agendar y responder preguntas frecuentes, transfiriendo pronto los casos complejos.
Usa la IA de contenido para borradores y termina tú la edición, en lugar de generar muchas variantes de todo.
Mantén la base de conocimiento al día: las respuestas correctas a la primera evitan conversaciones largas y repetidas.
Planifica con anticipación
Si esperas una campaña con alto volumen de mensajes o llamadas, revisa tu consumo histórico y ajusta la configuración antes del pico. Con métricas claras y permisos bien definidos, la IA se mantiene como una inversión controlada y no como un gasto sorpresivo.