Los miembros son los contactos que tienen acceso a una comunidad. Pueden entrar por invitación directa tuya o comprando una oferta, y a partir de ahí puedes organizarlos en grupos privados y etiquetas: los grupos delimitan qué contenido ven dentro de la comunidad; las etiquetas te sirven para segmentar comunicaciones en el resto de Epifanía. Son dos herramientas distintas y complementarias.

Invita miembros o véndeles el acceso

Tienes dos caminos para sumar gente:

  • Invitación directa: desde la comunidad, invitas a un contacto existente o creas uno nuevo con su correo. Ideal para equipos internos, betas o clientes premium.

  • Venta con oferta: vinculas la comunidad a una oferta de pago único o membresía. Al comprar, el acceso se otorga solo, sin gestión manual.

Gestiona las solicitudes de ingreso

Si abres la comunidad a solicitudes, las personas pedirán unirse y tú aprobarás o rechazarás cada una. Este paso se puede automatizar: por ejemplo, una automatización que agregue la etiqueta solicitó ingresar a quien llene un formulario, apruebe el ingreso si cumple cierta condición y envíe la bienvenida. Así la puerta de entrada funciona incluso de madrugada.

Crea grupos privados

Un grupo privado es un espacio (o conjunto de espacios) que solo ven ciertos miembros:

  1. Abre la comunidad en Membresías → Comunidades.

  2. Crea el grupo y define su nombre y propósito.

  3. Agrega manualmente los miembros que pertenecen a él, o usa automatizaciones para moverlos según lo que compraron.

  4. Confirma que el resto de la comunidad no ve esos espacios.

Sirven para niveles de membresía (básico vs. premium), cohortes de un curso o grupos de acompañamiento personalizado.

Etiqueta para segmentar comunicaciones

Agrega etiquetas como miembro-activo, plan-anual o cohort-enero a cada miembro según su situación. Luego úsalas en el resto de la plataforma: filtros de contactos, envíos de correo segmentados y condiciones de automatización. Así, un anuncio interno llega solo a quienes importa y tu comunicación general queda limpia.

Regla práctica: grupos privados para lo que el miembro ve, etiquetas para lo que tú comunicas. Mantén una lista corta de etiquetas con nombres consistentes y tu operación crecerá sin enredarse.